La invasión de raíces es una de las causas más frecuentes de atascos repetidos en chalets y viviendas con jardín de Las Palmas y su entorno: Tafira, Ciudad Jardín, Monte Lentiscal o las urbanizaciones de Telde y Arucas. Las raíces buscan humedad, entran por una junta o una fisura y crecen dentro del tubo hasta cerrarlo.
La buena noticia es que casi nunca hace falta levantar el jardín. Con una inspección con cámara se ve el alcance del problema, y con fresado se cortan las raíces desde dentro de la tubería. Aquí te explicamos cómo pasa, cómo detectarlo y cómo se resuelve.
Por qué las raíces buscan tus tuberías
Una tubería de saneamiento lleva agua y nutrientes, y alrededor de ella el terreno está más húmedo y templado. Las raíces crecen hacia esa humedad. En un clima con pocas lluvias como el de Gran Canaria, la red de saneamiento es una de las pocas fuentes de agua constantes del jardín.
Las raíces finas entran por cualquier punto débil: juntas de enchufe en tuberías de hormigón, gres o fibrocemento, uniones mal selladas o pequeñas fisuras. Dentro del tubo encuentran agua y alimento, así que engordan y se ramifican hasta formar una maraña.
Esa masa retiene papel, toallitas y grasa, y el atasco aparece. Con los años, la raíz gruesa puede desplazar la junta o romper el tubo, y entonces ya no basta con limpiar.
Árboles que más problemas dan en Gran Canaria
- Ficus, como el laurel de Indias de muchas calles y patios: raíces superficiales, potentes y muy invasivas.
- Palmeras, incluida la palmera canaria: raíces fasciculadas, numerosas y finas, que se cuelan por cualquier grieta.
- Eucaliptos, álamos y sauces: árboles de mucho consumo de agua que exploran grandes distancias.
- Frutales como el aguacate o el mango, frecuentes en jardines y fincas de medianías.
- Buganvillas y setos densos plantados junto a fachadas, encima de arquetas y bajantes enterradas.
Como referencia, un árbol grande puede extender sus raíces más allá del borde de su copa. Si hay uno a pocos metros del trazado del saneamiento, conviene vigilarlo.
Señales de raíces en el saneamiento
- Atascos que se repiten cada pocos meses en el mismo tramo, aunque se haya desatascado.
- Raíces visibles al abrir la arqueta del jardín o del garaje.
- Gorgoteo en inodoros y duchas de la planta baja.
- Una franja de césped más verde o hundimientos sobre el recorrido de la tubería.
- Olor a alcantarilla en el jardín o junto a la fachada.
Diagnóstico con cámara: ver antes de decidir
Antes de cortar nada, introducimos una cámara de inspección por la arqueta o por un registro. La imagen muestra a qué distancia está la invasión, cuánto ocupa y en qué estado está el tubo. Con un localizador marcamos en superficie el punto exacto y su profundidad.
El diagnóstico separa tres situaciones: raíces finas que solo hay que cortar, una maraña que ha cerrado la sección o un tubo desplazado o roto. Las dos primeras se resuelven con fresado; la tercera ya no es un desatasco, como explicamos en desatascar o reparar una tubería.
Cómo se eliminan: el fresado
El fresado consiste en introducir un cabezal cortante por la tubería, acoplado a una manguera de agua a alta presión o a un eje flexible. El cabezal gira y corta las raíces al ras de la pared interior, sin abrir zanja.
- Inspección inicial con cámara para medir la distancia hasta la invasión.
- Corte con el cabezal adecuado al diámetro: cadenas para raíces finas, cuchillas para masas leñosas.
- Arrastre de los restos con agua a presión hasta la arqueta, donde se retiran.
- Comprobación final con cámara para confirmar que la sección queda libre y ver el estado de las juntas.
En un tramo doméstico de pocos metros, el trabajo suele resolverse en la misma visita. Si la invasión es grande o hay varios puntos afectados, puede llevar más tiempo.
Después del fresado: evitar que vuelvan
Cortar la raíz no cierra la junta por la que entró. Si no se sella, la raíz vuelve a crecer y en uno o dos años el atasco se repite. Por eso, tras el fresado valoramos sellar el tramo.
La opción más habitual es la reparación de tuberías sin zanja con manga: un tubo nuevo de resina que se adhiere por dentro al antiguo y elimina juntas y fisuras. Si el tubo está roto o hundido, se cambia el tramo afectado abriendo solo en ese punto.
Prevención en chalets y jardines
- Planta lejos del saneamiento: evita árboles de gran porte sobre el trazado de tuberías y arquetas.
- Barreras antirraíces al plantar cerca de muros o conducciones.
- Revisión con cámara cada uno o dos años si hay árboles grandes cerca de la red.
- Desconfía de los «matarraíces»: solo frenan el crecimiento un tiempo y pueden dañar el árbol y el terreno.
«Cuando un chalet nos llama por tercera vez en un año por el mismo atasco, casi siempre hay una raíz detrás. Fresar sin sellar la junta solo aplaza el problema.»
Carlos Medina, jefe de equipo técnico
